Sin embargo, la carta llegó un mes y medio después, estaba tan nerviosa cuando la abrí. Era muy tentativo leerla en cuanto me la entregaron, pero esperé a llegar a la casa a leerla más tranquila.
Mi niña querida:
Claro que te contaré lo que desees. Tu madre supo exactamente a quién dar el collar para que te lo diera cuando estuvieras lista para saber la verdad, bueno al menos un poco de la verdad porque yo no lo sé todo.
Sí, todos lo que dicen que tu madre era hermosa tienen mucha razón. Ella por su hermosura encontró a un hombre que la supo valorar aún en los momentos más duros.
Ya sabrás o te acabarás de dar cuenta en esta carta, de que algunos brujos y brujas pueden hacerse inmortales gracias a un conjuro que muy pocos se atreven a realizar pensando que es del demonio, cosa errónea por cierto. Tu madre realizó el conjuro y era inmortal, dentro de lo que cabía, claro que si la mataban, moriría.
Tu madre era inmortal como ya habrás entendido. Ella vivía acá en Bélgica, en realidad tú naciste acá, pero Mónika tuvo la idea de que te fueras con ella, cosa en la que yo también estuve de acuerdo.
Poco tiempo antes de que empezara la Guerra de Ochenta Años, Rosalinda conoció a un joven muy apuesto durante una fiesta que había dado una amiga suya. El joven se llamaba Arturo, efectivamente tu padre, como pienso yo que tú estabas preguntándote.
Cuando comenzó la Guerra de Ochenta Años, Bélgica se dividió en Diecisiete Provincias, tu madre se fue con su familia a una mientras que tu padre a otra. Creo que ya sabes lo que sucedió; se veían en secreto, etc. Un día el padre de Arturo los descubrió y prohibió a Arturo verse con cualquier persona de la familia de tu madre. Tu madre hizo el conjuro también para tu padre. Hace unos años vino a preguntar por ti, pero yo no sabía dónde estabas. Lo siento. Por el momento es lo único que sé, si descubro algo te aviso, ¿sí?
Un beso y un abrazo
Salem
Cuando terminé de leer la carta, me fui a bañar, habí sido un día largo. Ya tenía 16 años que había cumplido hacía un mes y medio. ¿Mi padre se llamaba Arturo entonces? ¿Y me estaba buscando? Unas cuantas lágrimas cayeron por mis mejillas. ¿Mi madre estaría viva tal vez? ¿Qué había pasado con su hermana? Tenía tanto que averiguar.
-Hola -me dijo una chica que no conocía-.
-Hola -correspondí.
-Soy, Sara.
Algo en ella se me hacía familiar.
-Alexandra -me quedé pensando. De pronto reaccioné.- Dime Alex.
-Ok.
Sara tenía algo raro.
-¿De dónde vienes? -pregunté.
-Em... De Barcelona.
-¿En serio?
-Sí.
-Wow.
-Te conozco de algún otro lugar, ¿verdad? -pregunté decisiva.
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